El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegó este lunes a Washington para reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, tras la polémica suscitada por la petición del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de hacer efectiva la orden de arresto emitida en su contra por la Corte Penal Internacional (CPI), y tras atravesar en su viaje varios estados signatarios del tratado de Roma.
Durante el trayecto hacia Washington, la aeronave que trasladó a Netanyahu sobrevoló el espacio aéreo de Grecia, Italia, Francia y Canadá, cuatro Estados firmantes del Estatuto de Roma, tratado fundacional de la CPI, según datos de diversos radares de seguimiento aéreo.
Desde que la CPI emitió en noviembre de 2024 una orden de arresto contra Netanyahu por supuestos crímenes de guerra y de lesa humanidad, el primer ministro israelí ha evitado en algunos viajes el espacio aéreo de países que reconocen la jurisdicción del tribunal, como España e Irlanda. Pero también los cuatro por los que ahora se ha decidido a pasar.
Lo hizo, por ejemplo, en septiembre del año pasado, cuando iba a EEUU para participar en la Asamblea General de la ONU, como verificó RTVE. El Alas de Sión, su avión oficial, extendió el viaje unos 600 kilómetros para evitar peligros.
"El primer ministro no será arrestado mientras se encuentre en territorio estadounidense", enfatizó Trump en repetidas ocasiones. .
Irán, en el centro
El de hoy será el octavo encuentro presencial entre ambos líderes desde el retorno de Trump a la presidencia, pero el primero que celebran desde el estallido del conflicto militar directo entre Washington y Teherán, el pasado 28 de febrero. La cita llega en un momento delicado para las alianzas geopolíticas en Oriente Medio, marcada por diferencias estratégicas sobre Irán y por el debate en torno al futuro político y de seguridad de la Franja de Gaza.
El asunto central de la agenda bilateral es la situación con Irán, sin duda. Desde la ofensiva inicial conjunta a comienzos de año que acabó con la vida del líder supremo iraní Alí Jamenei, el conflicto ha derivado en represalias con drones y misiles contra bases estadounidenses y aliados del Golfo, así como en interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Aunque el mes pasado se firmó el denominado Memorando de Entendimiento de Islamabad -con la mediación de Pakistán- para abrir la vía al diálogo técnico, las discrepancias entre la Casa Blanca y el Gobierno israelí han salido a la luz:
La administración de Trump prioriza una desescalada diplomática que garantice la reapertura definitiva de las rutas petroleras del estrecho de Ormuz y alivie la presión logística y de suministros militares. Sin embargo, Netanyahu, que afronta un escenario electoral en octubre, aboga por continuar la presión armada contra el programa nuclear iraní, sus depósitos de misiles balísticos y sus infraestructuras subterráneas.
Antes de despegar desde la base aérea de Nevatim, Netanyahu afirmó que su objetivo en Washington es "salvaguardar nuestra seguridad y ampliar el círculo de paz a nuestro alrededor", mientras que Trump advirtió recientemente a través de medios estadounidenses que la diplomacia con Teherán requiere avances inmediatos: "O avanza rápido o no avanzará en absoluto".
Poco después, a bordo del avión presidencial Air Force One, de camino a Míchigan, Trump dijo a los medios que mantiene "pequeñas diferencias" con el primer ministro israelí, aunque subrayó que ambos están "bastante cerca" en sus posiciones. Aunque Trump ha elogiado públicamente al mandatario israelí, al que ha definido como "un primer ministro de tiempos de guerra", también ha reconocido que lo llamó "jodidamente loco" durante una tensa conversación telefónica el pasado junio por los ataques israelíes en el Líbano.
El plan para Gaza y la estabilidad regional
Más allá del frente iraní, las delegaciones de ambos países abordan el plan de paz impulsado por Washington para la Franja de Gaza, empezando por la llamada Junta de Paz que se presenta como un mecanismo para la reconstrucción de Gaza, pero nace al margen de la rendición de cuentas, los derechos humanos y el sistema de la ONU. "Este nuevo órgano corre el riesgo de consolidar la ocupación ilegal, el apartheid y el genocidio contra el pueblo palestino, y de crear una estructura global paralela dominada por intereses políticos y económicos", recuerda Amnistía Internacional.
Las conversaciones giran en torno a los mecanismos para el desarme de Hamás, el repliegue progresivo de las fuerzas israelíes y la eventual creación de una fuerza internacional de seguridad para el enclave palestino.
Asimismo, se prevé que las discusiones abarquen la situación de seguridad en Líbano, Siria, las relaciones con Turquía y las negociaciones bilaterales entre Estados Unidos y Arabia Saudí. En el caso de Ankara, en las mismas declaraciones a bordo del avión oficial, Trump dijo anoche que "nadie" puede dictarle qué armamento debe vender a otros países, al ser preguntado por la oposición de Netanyahu a una posible transferencia de cazas F-35 a Turquía. "Es amigo mío y nadie me dice qué debemos venderle", afirmó Trump sobre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
El mandatario republicano señaló que "Turquía no es un gran seguidor de Israel ni de Bibi", en referencia al apodo de Netanyahu, aunque recalcó que Ankara es un "gran aliado" de Estados Unidos.
Durante la cumbre de la OTAN celebrada a principios de este mes en Ankara, Trump confirmó que está considerando vender cazas F-35 a Turquía y levantar el veto impuesto desde que el Gobierno turco adquirió en 2017 sistemas antimisiles rusos S-400. Tel Aviv ha expresado su rechazo a esa posible venta al considerar que alteraría el equilibrio militar en Oriente Medio y pondría en riesgo su superioridad aérea.
La visita de Netanyahu coincide también con un acto conmemorativo en el Capitolio en homenaje al difunto senador republicano Lindsey Graham, fallecido recientemente y considerado históricamente uno de los aliados más firmes del Gobierno israelí en Washington.