Tom Gabarró casi no sabía lo que era un touchdown cuando con 15 años llegó a Canadá a aprender inglés. Y hace seis años, Diego Paz soñaba con ser campeón olímpico de 400 metros mientras vivía y competía en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en la Blume. Ninguno tenía el fútbol americano, y mucho menos la NFL, como destino. Este fin de semana, cuando el Bernabéu acoge el segundo partido de la historia de la NFL en España, disputado entre los Cincinnati Bengals y los Atlanta Falcons, Gabarró y Paz persiguen también su sueño americano.
El primero, a sus 19 años, es el único español en la NFL Academy y el segundo, a sus 23, entrenó este verano con los New England Patriots, subcampeones de la última Super Bowl y el equipo donde se hizo leyenda el histórico Tom Brady. Son dos historias y dos caminos diferentes con un mismo objetivo: jugar en la NFL.
«Voy a ser el primero nacido y formado en España en jugar en la NFL. Lo creo de verdad. Sucederá. No tengo ninguna duda», contesta, convencido y con contundencia, Diego en la charla con este periódico. A sus 23 años, este gallego (nació en A Coruña, aunque se crio en Valencia y Madrid) es ahora mismo el deportista español que más cerca está de hacerse un hueco con las grandes estrellas de la liga al otro lado del charco.
«El atletismo me ha ayudado»
Juega como ala defensiva en el Rhein Fire de la liga europea de fútbol americano, donde ha sido nombrado jugador defensivo que más ha mejorado, y empezó a practicar el deporte en 2022, hace solo cuatro años. Poco tiempo, pero suficiente para ir ascendiendo en los escalones del deporte en el continente hasta convertirse en el español que más cerca tiene el techo de la NFL.
Antes que él, en la época moderna, llegaron nombres como Alejandro Villanueva, nacido y criado en Estados Unidos, o Arcega-Whiteside, nacido en Zaragoza pero formado en el instituto y las universidades americanas. Ninguno había hecho todo el proceso en España.
«Tenía una serie de cualidades del atletismo que me han ayudado mucho para poder adaptarme rápido, pero creo que lo que me ha diferenciado es que me he obsesionado. Trato de mejorar todo el rato y nunca me conformo», asegura, y cuenta su historia: «En 2020 dejé la Blume y hasta 2022 estuve haciendo gimnasio, nada más, ganando mucho volumen. Tenía un amigo que me insistía para probar pero le decía que no. Hasta que un día fui a probar a los Black Demons de Las Rozas. Me gustó y hasta hoy», explica.
«no tenía ni idea de las reglas»
Este verano, después de una gran temporada en Europa, le llegó la llamada inesperada: «Se puso en contacto conmigo Damon Talbot, que es un cazatalentos que piensa que con mis cualidades puedo acabar jugando en la NFL. Me puso en contacto con un agente y me consiguió una oportunidad. El tema de la NFL va por los representantes, por contactos. Y allí fui, a Boston, tres días de pruebas con los Patriots. Es como un parque de atracciones, como una nave de cuatro pisos, todo para el fútbol americano», describe, y asegura que «esto va a abrirme puertas y oportunidades».
En ese proceso de llegar a la NFL, aunque un par de escalones más abajo, está Tom Gabarró, que también conversa con EL MUNDO. Con 19 años, forma parte de la NFL Academy, el programa de elite creado por la liga estadounidense para formar a jóvenes jugadores antes de dar el salto, si dan el nivel, a una universidad. Actúa, digamos, como un instituto americano en el que formarse en el fútbol americano, pero en Europa. Con 15, sus padres le mandaron a estudiar a Vancouver para aprender inglés y descubrió el fútbol americano. «Desde el día uno me encantó», admite. «Primero me pusieron de kicker, claro, porque no tenía ni idea de las reglas, y luego ya en más posiciones».
Al volver, tenía claro que había encontrado 'su' deporte. «Me volví loco. Le eché muchísimas horas. Al principio notaba diferencia con los estadounidenses, pero a partir del tercer mes se niveló un poco más. Y se me dio bastante bien. Empecé a jugar con un equipo de Barcelona, lo hice bien, conocí a una persona que tenía relación con la NFL Academy, me ofrecieron una beca y aposté por ello», resume.
«Un programa que te abre puertas»
En dicha academia, situada en Londres, Tom se siente «de los mejores». Son 70 jóvenes de más de 20 países que, como él, han dejado su casa para intentar el sueño americano. «Mis padres no tienen ni idea de fútbol americano ni de NFL, ahora están haciendo el esfuerzo, pero no tienen ni idea. Siempre les ha gustado más el rugby, nos ven a todos desorganizados por ahí y no lo pillan, pero poco a poco».
Durante sus primeros meses en la academia ha jugado contra jóvenes de todo el mundo, también de Estados Unidos. «La semana pasada jugamos contra el mejor quarterback del mundo de esta generación, y creo que lo hicimos bien. Es un programa que te abre puertas. He jugado de titular indiscutible, siendo un líder en defensa. El objetivo de la academia es formarte como atleta y como persona y buscarte ofertas para ir a alguna universidad. Mi objetivo es ese, conseguir una beca para estudiar y jugar en alguna universidad, que es el paso previo a la NFL», admite, aunque «ser internacional hace dudar un poco a las universidades», reconoce. «Es lo que intentamos romper, que la gente como yo llegue ahí y sea lo normal en vez de algo excepcional», insiste.