El pasado lunes, un violentísimo choque entre Jesús de Miguel y Jesús Owono ponía en alerta al dispositivo sanitario del estadio Heliodoro Rodríguez López. Un equipo que ha sido cuestionado los últimos días acerca de su intervención, su número de efectivos y su preparación. La pregunta que subyace a esta tragedia y que también lanzó ayer el médico del Real Madrid, Niko Mihic, en una conferencia sobre medicina deportiva, es cómo de detallados son los protocolos médicos en los partidos de fútbol en nuestro país. «La Liga es muy buena asegurándose de que los tres árbitros tengan 17 balones perfectamente inflados. Preguntémonos cuánto detalle hay en el protocolo médico», expresó Mihic.
¿Y cuánto detalle hay? Todos los estadios españoles deben tener un plan preventivo-sanitario para contingencias que puedan ocurrir en su interior. Es un documento que LaLiga exige a los 42 clubes de Primera y Segunda el 1 de agosto de cada temporada. Según el artículo 3 del Libro XIII del Reglamento de la patronal, este plan debe contener «los recursos médicos del estadio y recoger las funciones y responsabilidades de los servicios de emergencia en la protección de los asistentes» al partido.
No obstante, en ese texto no se recoge, por ejemplo, un número mínimo de efectivos. El artículo 9.2 de esa normativa habla, sí, de una «enfermería en el área de vestuarios» reservada para «futbolistas, técnicos y auxiliares, una camilla y un botiquín con la dotación mínima legal». Sin más detalles. Y, por último, en el artículo 11, pide que «cada sector de público debe disponer de servicios esenciales, entre ellos primeros auxilios».
La responsabilidad de bajar al detalle estas indicaciones es, pues, de los clubes, aunque después la Liga debe dar validez a cada planficación por medio de unos ratios y apoyado en la legislación autonómica. Expresan desde la organización que la obligación es la de un médico de grada y una ambulancia con soporte vital avanzado así como una enfermería de grada. Desde la patronal, además, proporcionan un desfibrilador de césped a cada asociado.
artículo 175.6
Lógicamente, el dispositivo sanitario de un estadio no lo determina únicamente la competición organizadora. También hay regulación estatal, autonómica y municipal. Hasta de la propia Federación Española de Fútbol. El artículo 175.6 de su Reglamento de Competiciones establece para sus torneos la obligatoriedad de «una ambulancia con las especificaciones que se requieran en las Normas Reguladoras y Bases de Competición», en este caso, una ambulancia con «soporte vital básico». Mientras que «en las competiciones profesionales se atenderá a lo que acuerde la Liga profesional correspondiente». Es decir, en Primera y Segunda manda lo que diga LaLiga.
La UEFA, sin embargo, sí es más concreta en los requerimientos para sus competiciones y exige, en su documento de Regulaciones Médicas, cuestiones tan específicas, como que el médico de emergencias a pie de campo debe hablar inglés o la obligación de que haya una reunión previa al encuentro entre él y los doctores de los clubes para repasar los protocolos, además de especificar el número de ambulancias o las características de los aparatos médicos.
Tras consultar este periódico a tres clubes profesionales, todos coinciden en que el dispositivo sanitario que despliegan es superior a las recomendaciones de LaLiga. De hecho, mientras atendían a De Miguel en el césped, otros sanitarios del Heliodoro trataban simultáneamente hasta a cinco personas que sufrieron síncopes por la impresión de lo que estaba sucediendo.
El caso del Tenerife
En el caso concreto, el estadio tinerfeño, con aforo de 22.824 espectadores, cuenta con un plan sanitario que se compone, además de los facultativos de los clubes, de un médico y un enfermero en el estadio, siete binomios de técnicos sanitarios (uno por grada) equipados con desfibrilador, una ambulancia de soporte vital avanzado, dos o tres básicas y una enfermería. En total, unos 24 efectivos por partido. «Nos tachan de exagerados, pero no son suficientes los requisitos mínimos que marca LaLiga», apuntan fuentes conocedoras del dispositivo, algo que han reflejado repetidamente en su informe anual sobre las intervenciones realizadas.
No obstante, un Coordinador de Seguridad y Emergencias de un club de Primera habla de que el tiempo de intervención en su cancha es de cinco minutos. De hecho, cuentan con cuatro médicos cuando hay aforo completo, tres si hay medio aforo y dos si la grada luce con menos público, así como cuatro enfermerías. «Si a alguien le tiene que pasar algo, que sea en un estadio», cuenta sobre la concienciación de los clubes profesionales de que no suceda nada en sus instalaciones ni en el césped ni en la grada. El pasado lunes, no se pudo conseguir.