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El Real Madrid destroza en la pintura al UCAM Murcia y sigue imparable en la ACB

El Real Madrid destroza en la pintura al UCAM Murcia y sigue imparable en la ACB

Ni las bajas ni la derrota del jueves contra el Panathinaikos en Euroliga despistaron al Real Madrid. Que se toma los fines de semanas con la seriedad de los ambiciosos. En Liga Endesa no hay quien le tosa, de momento. Tampoco lo logró el UCAM Murcia, 'maldito' en el Palacio: con la de este domingo acumula 33 derrotas en esta pista. Todas. [90-71: Narración y estadísticas]

Fue la pintura lo que arruinó a los de Sito Alonso, incapaces de fluir sin la ayuda del rebote. Entre Pradilla y Tavares dominaron el escenario y no dejaron ni resquicio a la rebelión. Cuando Luwawu Cabarrot al fin se centró, se acabó todo lo que se daba. Siete victorias en siete partidos ligueros y un liderato cada vez más sólido.

La temporada pasada, allá por mayo, el Real Madrid-UCAM en el Palacio devino en el partido del año, un monumento. Un vendaval murciano, en busca de ese desquite histórico en sus visitas a la casa blanca (siempre derrota, algunas veces tan cerca...), colisionó con un empeño sin demasiada explicación de Mario Hezonja en mitad de una serie de cuartos de final de la Euroliga y con una explosiva remontada de los de Scariolo después de 64 puntos en la segunda mitad y una prórroga. 254 puntos entre ambos: el duelo más anotador de toda la historia de la ACB.

Hezonja ya no está. También a Sito Alonso le faltan algunas piezas de entonces (De Julius, Cacok, Kelan Martin...) de ese UCAM que completó una temporada para el recuerdo, siempre en las alturas de la liga. Con otros mimbres, todavía en construcción, el empeño murciano sigue siendo el mismo. Ambición, brega, carácter. No hay colectivo más áspero en toda la ACB.

Pablo Mera

Pedro Martínez dio descanso a Okeke en su descarte obligado por pasaportes, pero Nick Smith ni siquiera apareció. Controló la escena el Madrid, el ímpetu visitante, con Pradilla y, sobre todo, Damian Jones y sus triples, haciendo pupa en ataque. Andrés Feliz y Abalde ponían la estabilidad y la dureza y el dominio del rebote era un abuso.

El UCAM intentaba cortar el ritmo habitual del Madrid, pero le pasaban factura las faltas. Y en ataque no había nadie inspirado. Le costó casi cinco minutos anotar en juego tras el descanso, cuando el Madrid ya se empezaba a disparar (55-41), tres canastas seguidas de Tavares en la pintura.

Logró reaccionar Murcia, con la vuelta del inmenso Pansa a la zona (y el descanso de Tavares). El francés se había arruinado a sí mismo con las faltas en la primera mitad, pero su poderío, junto al de Sant Ross, volvió a meter a los suyos en el duelo con un parcial de 0-9. También hizo lo suyo Luwawu-Cabarrot, en uno de esos días que parecía un completo desastre.

Y, sin embargo, la respuesta blanca fue como un cicló que acabó con todo lo que se daba. Un parcial de 18-0, con dos triples de TLC ahí. Un Murcia extrañamente impotente. Finalmente aplastado y sin respuesta. Tan calmado todo que dio hasta para el debut de Pablo Mera. El canterano gallego clavó un triple, a sus 16 años para la fiesta completa.


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